Deseando ser un maestro de idiomas: El viaje hasta ahora
Hola queridos amigos, espero que estén muy bien y que todo el tiempo que ha pasado desde nuestro último blog fue publicado les ha traído alegría y comodidad. En el blog de hoy, quiero compartir a ustedes un poco de las novedades en mi vida con respecto a mi viaje lingüístico y como yo estoy superándolas. Tengo más ambición y quería contarles mucho pero por una falta de tiempo y varios obstáculos emocionales, no he podido escribir este blog.
El alzamiento de la vida
Recientemente, no ha sido fácil dedicar tiempo a estudiar español, aunque afortunadamente tengo la suerte de poder ir a clases, todavía me cuesta dedicar tiempo cada semana para aprender las cosas que me gustan a mí, no porque una profesora me lo dio un día y tengo que memorizarlo antes del final de la semana. Nunca he funcionado así, y no voy a reducir la alegría de aprender un idioma y la diversión que experimento a una lista de palabras. Es algo que no podemos evitar, sí, pero si queremos verlo como pasión y un pasatiempo en lugar de una asignatura, hay que pensar con más creatividad. Y suelo poseer esa creatividad pero he tenido que suprimirlo por un obstáculo que me rompió: los exámenes.
Cada vez que tengo exámenes en español, veo la asignatura que me daba tanto placer con más animosidad, y menos pasión. No porque me falta el conocimiento, dado que cuando llega la hora de los exámenes tenemos que prestar atención a cada asignatura, sino que tengo que cumplir lo que quiero yo, y lo que quiero yo es la nota más alta. Es como un cambio rápido que no puedo explicar pero todos los estudiantes llegan a ser robos durante los exámenes. Y como si no fuera poco, la combinación de deber aprobar las clases, deber encontrar una universidad, deber encontrar un trabajo, deber cumplir las expectativas altas que tengo yo y deber conseguir las notas que necesito para ir al próximo paso me ahogan. Esas dificultades forman una combinación que literalmente te pega.
Entre todo eso, nos falta tiempo para respirar, pero el problema no queda durante este proceso que todos experimentan, llega después, cuando estamos atrapados en un juego de esperar a que nos lleguen las notas. No puedo concentrarme en otra cosa (me van a llegar el 15 de agosto así que les voy a decirlo prontísimo) y mi relación con español cambia. No es mi amor, mi pasión ni mi pasatiempo, durante este momento se convierte en una asignatura de la cual para mi propia salud tengo que alejarme.
El viaje cronológico
Recuerden que es tanto necesario disfrutar el viaje como ver el resultado.





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